12/18/2012

Muerte al tiempo

Hace mucho que se acabó el mundo. El mundo ya ha sido olvidado. Este espacio de sombras habitado por fantasmas es un viejo archivo de todas las experiencias, todos los descubrimientos, todas las utopías, de todo lo que hemos sido y ya no sabemos ser, porque el mundo de la vida, el “ser” de los filósofos, la consistencia de lo real ha desaparecido de nuestra vista. Todo cuando vemos son reproducciones y nos reconocemos entre ellas, procurando desterrar de nuestra línea temporal esa cosa sórdida y peligrosa. Este no es el mundo, sino su idea, su mala idea habría que añadir. Vivimos atrapados en la mundanidad como zombies en el umbral de la vida. Todos estos años nos ha acompañado la misma dolorosa conciencia, loca, y hemos vivido desterrados del mundo, tratando de no comprometernos demasiado, esperando el fin de los tiempos. El mundo ya no es más que una posibilidad, porque ni siquiera es un recuerdo.

6/28/2012

Escribir & beber

Nos sentamos a escribir. Y solo después de haber abierto un nuevo documento en nuestro procesador de texto abriremos la lata.

Escribir: no tiene más historia. Se trata de articular pensamientos mediante frases bien construidas. Es cuestión de gramática, puedes darte cierta pericia y rellenar fluidamente páginas y megas con cosas que otros han dicho o han vivido. Puedes también hablar durante horas, ayudándote con gestos, sobre esquemas previos, sobre opiniones enfrentadas, sobre verdades eternas. Puedes citar, matizar, correr por el currículum como por un espacio material alternando sujetos y predicados. Lo jodido es dar el salto para intentar plasmar por escrito una experiencia que sea propia y no un simple reciclaje de las determinaciones culturales. Lo difícil es resultar significativos, desviar de alguna forma el cuadro que simplemente contemplamos. Y encontrar por el camino la flor azul y esconder una perla en la hojarasca de veinte otoños.

Beber: el alcohol dispara la conversación. De repente todos se vuelven brillantes, ocurrentes, dignos. Han caído las barreras que les impiden desnudarse y exhiben sin pudor al genio que llevan dentro. Al abrir la lata, hablo de esas latas alargadas, se destapa la esencia que abre las puertas y desordena la casa hasta dar con ese trapo sucio, ese jodido trapo olvidado durante siglos por todos. Muchos escritores beben, sobre todo los buenos para justificarse, pero también lo hacen los malos pues han aprendido que los mejores bebían aún más.

"Del escaso número de cosas que me han gustado y he sabido hacer bien, lo que seguramente he sabido hacer mejor es beber", afirmaba Guy Debord (Panegírico) con la arrogancia de los malditos. "He escrito mucho menos que la mayoría de la gente que escribe, pero he bebido mucho más que la mayoría de la gente que bebe", lo cual no exhime a su escritura de la lucidez más dolorosa ni del más tenso equilibrio. No es el único que componía iluminado por sus borracheras. Creo que existe un reino sin pecado original donde se puede parir sin dolor y pensar sin miedo más allá de la oscuridad, un reino que exploramos a tientas, dando tumbos, con la mirada hacia dentro.

Escribir no es ningún placer, el placer reside en haber escrito. Hay que encender una cerilla. Abrimos una lata que ya está vacía en potencia, brevemente, mientras un párrafo se resiste a cerrarse. Y nos retiramos vencidos, descubriendo tras el placer de beber la agonía de haber bebido.


6/25/2012

No había futuro

Cuanto más dura un silencio, más duro se hace, como el pan de varios días que ya no se deja comer. Cada cosa no dicha es una razón para no decir nada más. No nos han echado de menos. Y no esperas ser necesario, pero sí a tener algo que decir. Cuando atraviesas los días sin que te sobre nada, sin esa plusvalía material o afectiva que te permite cuestionar lo que estás haciendo, sin tiempo para el espacio... has caído en una crisis creativa. O andas metido en problemas que no interesan a nadie. No hay nada peor para quien no tiene nada más que a sí misma.

Quizá se ha agotado el modelo, y nosotras dos con él. ¿Recuerdas que no había futuro? Habíamos perdido la fe en el mundo real como en un texto mal fundamentado, un chiste sin gracia. Habíamos perdido de antemano una partida que nos negábamos a jugar, y hablo de los tiempos en que todo el mundo quería infiltrarse. Por eso empezamos con este proyecto: un proyecto de nada, gracias por todo. Solo para decir que ya lo dijimos. Una forma de mantener la lucidez en medio de la caída sin más convicción que la desesperación realizada.

"Un blog personal", aunque las personalidades estén hoy diluidas y aunque esa persona no exista más que como ficción que reproduce irónicamente lo que llamaban estilo. Una visión negativa y desolada hasta un punto que resultaría insostenible en la “vida real”, esa que se nos escapa. Aunque la ficción se apodera de la realidad, la vampiriza y la reconstruye.

¿Quién no ha soñado desde su blog, el que no compartes con tus compañeros de trabajo, trascender los planos maestros de esa vida, manipular el código fuente para acceder a una dimensión plástica, modelable, donde los sentidos no sufren ni soportan porque son instrumentos del deseo? Compartir los sueños es el único camino para realizarlos. (No es seguro, se sabe de civilizaciones enteras que perecieron y de especies extinguidas.)

Compartimos una pesadilla. A punto de despertar.

3/29/2012

A la huelga, madre, yo voy también

Otra reforma laboral... Otro puñetazo más. ¿Cuántos llevamos? ¿Y cuántos hemos devuelto...? Y tu vida pasando mientras escuchas la misma monserga: estudia, trabaja, esfuérzate aún más, no protestes, cómprate un coche y una casa, sé alguien... ¿y ahora? Todo aquello para lo que te educaron se revela como una mentira, pero desprenderse totalmente de ellas en un mundo que se construye sobre la falsificación es una tarea titánica.

Y piensas qué hacer... quizás marchar a Alemania, a buscar en el «paraíso» europeo esa abundancia de mercancías y entretenimiento barato que nos vendieron durante años como la prosperidad y la felicidad (aderezadas con antidepresivos y otras drogas). Si aún crees en las oportunidades del capitalismo puedes matarte a trabajar y soportar todo lo que te echen (reformas, recortes, humillaciones) para aspirar a ser alguien. Pero hipotecas tu vida en vano. La sociedad del consumo es una ilusión que se nutre de una energía barata que empieza a escasear. Los de arriba lo saben y por eso se están blindando. Están dispuestos a quemar el mundo antes que renunciar a los beneficios. Humo es lo que queda.

Puedes consolarte repitiendo que las reglas del Mercado o las del Estado acabarán por reconducir la situación. Solo te engañarás a ti mismo. Y golpe tras golpe quizás te encuentres de pronto en medio de un mundo en guerra declarada contra ti por ser pobre, parado, inmigrante o poco productivo. Ya está sucediendo.

Así pues, puedes seguir haciéndoles caso: tratar de ser más competitivo, esforzarte aún más, exigir más seguridad y mano dura, delatar a tus compañeros perezosos y a tus vecinos sedicentes, currar más horas extra gratis y chuparle la polla a un directivo si te lo piden... ¿y todo para qué? Al final solo eres lo que tienes, poca cosa... O puedes intentar recuperar tu vida: encontrar a gente que siente cosas parecidas a las que se te vienen a las tripas en los últimos tiempos, compartir rabia, experiencias, emociones y alternativas, organizarte y luchar por tener una vida que puedas considerar libre. Es difícil combatir un sistema cuyos tentáculos llegan a cada rincón de la vida. Y más difícil aún es salir de él, pero cada parcela de libertad que recuperamos, por pequeña que sea, nos hace crecer y nos demuestra que podemos tomar las riendas de nuestras vidas en su totalidad.

El espacio público (en el sentido de común y compartido) es el espacio de la batalla por la vida que se puede librar en cualquier lugar y momento. Pero en ocasiones, la confluencia de gentes y sus pasiones y deseos pueden potenciar estallidos (grandes como revoluciones o más pequeños, pero valiosos siempre). Existen momentos propicios en los que las experiencias comienzan a madurar y la rabia alcanza el punto de ebullición, la autoorganización y la acción autónoma abren el camino. La huelga general puede abrir esa válvula y permitir encontrarnos en las calles para negar lo existente y acercarnos a algo distinto.

Sabes que una huelga general no cambia nada de por sí. Y además la convocan los mismos que firmaron pacto tras pacto, colaboradores necesarios para la continuidad de lo existente, aquellos que también te decían que estudiases y te esforzases y así serías recompensado... ¿Qué dicen ahora? Da igual, todos mienten. Es posible que ni siquiera puedas hacer la huelga en tanto que trabajador (por ser parad@, am@ de casa, estudiante, currante sin contrato, becari@...). Pero una huelga es algo más que no ir a trabajar un día. Lo importante es lo que se vive y lo que se crea, es el encuentro y las experiencias que surgen de él. Ahí radica el éxito o el fracaso de una huelga y no en las cifras de seguimiento o en la mani-desfile de la tarde. Es en la desobediencia, la solidaridad y el sabotaje colectivos donde podemos encontrarnos y romper la normalidad asfixiante. Ahí radica el punto de ruptura, donde una huelga general puede pasar de ser una pantomima a convertirse en una revuelta y abrir el camino lleno de mil vericuetos hacia una situación revolucionaria. Quizás suene lejano y nos llene de incertidumbre tan solo la palabra, pero es el único camino, la única alternativa a la barbarie capitalista.

Hacer consciente la realidad de un mundo en quiebra. Tomar las calles, liberarlas de la mercancía y abrirlas a la comunicación y la acción colectivas. Te hablarán del derecho individual a ir a trabajar, del respeto a los que no hacen la huelga, de la libertad de elección... ¿qué libertad puede haber si todos vivimos sometidos a los imperativos del Dinero? La libertad se gana y son muchos años los que llevamos perdiendo. Quien está satisfecho con este mundo está tan enfermo como él. Ahora eres tú quien decide cómo actuar y cómo organizarte, con tus colegas, con tus vecinos del barrio, con tus compañeros de curro... Las formas de acción son muchas y lo que hagas ese día solo te incumbe a ti y a los tuyos. Piensa, golpea y vuela para reaparecer más lejos y continuar golpeando. Coordínate con otros, habrá puntos de reunión y centros de información y organización en los barrios, allí puedes compartir experiencias, dudas e información.

Hay muchas formas de actuar. Una de ellas es la huelga de consumo. Hoy prácticamente todo es mercancía, nuestra pobreza no radica solo en que tengamos menos dinero que hace unos años, sino especialmente en que somos más dependientes que nunca de él porque todo se vende y se compra. Así nos obligan a empeñar nuestras vidas en un curro de mierda o a mendigarlo si no lo tenemos. Somos esclavos. Rompamos ese círculo vicioso y pensemos en aquello que de verdad necesitamos (aún debemos indagar en ello), tomémoslo y compartámoslo, lo demás ya no nos consuela. La Economía condiciona y paraliza nuestras vidas, démosle la vuelta y mientras ellos calculan las pérdidas disfrutemos de la fiesta. En todos los barrios habrá comedores populares en los que compartir descanso, alimento, experiencias y prácticas. Y si hace falta algo, róbalo, ellos te roban a diario la vida y no sufren remordimientos.

Si no puedes acudir a la huelga porque estás sin contrato y el cabrón de tu jefe te tiene fichado siempre puedes practicar el pequeño sabotaje (el día de la huelga y el resto del año): roba, deteriora material, no des ni clavo ese día, déjale mensajes insultantes a tu jefe o pínchale las ruedas del coche... Y, por supuesto, extenderlo más allá del trabajo.

La Economía nos jode la vida, jodamos un poco a la Economía. Y al que te largue el sermón de que con eso solo perjudicas la recuperación económica prueba a pincharle a ver si despierta de su sueño. El pasado no volverá y el futuro no existe y solo junt@s podemos tomar el presente.

Pero para que esto no sea solo una anécdota, un recuerdo, hay que construir alternativa. Hay que darle una continuidad a la lucha (¿y si siguiésemos con la huelga al día siguiente?) y a las prácticas autónomas. Hay que abrir grietas en este mundo. Que el dinero, al menos en algunos ámbitos, deje de ser rey y señor. Logremos parcelas de autonomía y autosuficiencia en barrios y pueblos ¿os imagináis un pueblo gestionando autónomamente el agua?, pues fue así durante siglos, tanto nos han robado... Huertos colectivos, cooperativas, trueques, iniciativas de autogestión de la salud, okupaciones... ¡adelante! Pero no olvidemos que hay que quebrar los muros de la Ciudad (de la Economía), no basta con salirse de ellos. Los viejos anarquistas decían destruam et aedificabo... La tarea es doblemente dura: romper el cuello de la hidra y crear un mundo nuevo prácticamente de la nada. Pero nos va la vida, y algunos todavía la amamos.

Por la extensión de la revuelta, 29 M ¡a la huelga!

Grupo Salvaje


2/18/2012

Por un cambio de paradigma (19F)

Ciudadan@, vecin@, compa:

Volvemos a la calle. Otra vez. Para defender nuestro trabajo, nuestros derechos, nuestras casas, nuestra dignidad. Volvemos a la calle para no quedarnos definitivamente en ella, para denunciar a los expoliadores antisistema que trafican con nuestras vidas, para poder decir mañana a nuestrxs hijxs: “vi lo que estaba pasando, y actué”. Pero: ¿somos plenamente conscientes de TODO lo que está pasando? ¿En Grecia? ¿En El Cairo o Damasco? ¿En pleno corazón del Imperio y en nuestras propias calles? Y sobre todo, ¿está nuestra actuación a la altura de las exigencias que se nos plantean?

Hace casi un lustro que comenzó oficialmente la llamada “crisis” que ha justificado tantos recortes y reformas. Cada nueva medida, cada nuevo ajuste y limitación de derechos no ha servido más que para hundirnos cada vez más en el lodo de aquellos polvos. Por todas partes surgen evidencias de que el sistema ha colapsado. Todos sabíamos que lo haría y solo confiábamos en que lo hiciese un poco más tarde, que nos pillase fuera, que pasase algo. ALGO se le ocurriría al Gobierno, ALGO harían los Sindicatos, ALGO inventarían los Mercados.

El colapso del sistema arrastra consigo a las instituciones que lo vertebran y que se han consolidado en base a su lógica. Finalmente, estas instituciones no buscan sino preservar su propio lugar preservando aquel sistema que se lo asigna. La aceptación de las reglas del sistema supone la interiorización de sus dinámicas, la asunción de sus valores, la aceptación de sus jerarquías: un distanciamiento cada vez mayor entre el representante y el contenido representado, una mentira. Nos negocian, nos ponen precio, finalmente nos venden.

Sin saber lo que valemos. Hace casi un año aceptamos salir a las calles como personas indiferenciadas. Cada cual acudimos con nuestra condición sexual, encuadramiento, religión, ideología y militancia con la intención y el deseo de mezclarnos en un solo grito, en aquel inmenso grito silencioso que quedará para siempre como un símbolo de empatía y de respeto, como un momento cumbre de la civilización. Aquel día nos hicimos adultos, supimos que éramos capaces de controlar nuestro destino.

Hoy no luchamos por un triste convenio, ni por una simple “reforma”, ni por una reivindicación sectorial; no defendemos nuestro pequeño espacio ni encontramos nuestro espacio en ningún tipo de negociación: marchamos juntxs contra un Proyecto Global que condena al 99% de los habitantes del globo. Puedes colocarte a la derecha, a la izquierda o mucho más a la izquierda, pero no puedes elegir estar arriba o abajo. Somos lxs de abajo contra los de arriba. Personas de ideologías y culturas diversas se reconocen en una misma sinergia y discuten sus propuestas en foros horizontales. Estamos en medio de un ciclo histórico que necesariamente ha de cambiar nuestra percepción del mundo, nuestras relaciones, nuestras formas de organización a todos los niveles.

Hoy es el Presente después del No Futuro. No son las Rebajas, es la Liquidación Final. Estamos todxs vendidxs y ningunx a salvo. Cuando el Poder renuncia a sus atribuciones es el momento de tomar el poder.

Sabemos, podemos, queremos ocuparnos de nuestros asuntos sin intermediarios ni representantes. Vamos a abrazar la vida. No hay derrota inútil: la historia avanza y somos la fuerza que la hace avanzar.

Individuos Colectivos, Multitudes Inteligentes
POR LA HUELGA GENERAL SALVAJE Y CIUDADANA
SIN líderes, SIN figurines, SIN trampa
POR EL CAMBIO DE PARADIGMA

NI Partidos NI Sindicados, 19F12

2/05/2012

Cine/Situación




La Comuna (París 1871), rodada por Peter Watkins en 1999, no es una ficción porque recrea con lujo de detalles uno de los hechos históricos más violentos y trascendentales de la historia moderna basándose en documentos y testimonios de la época, a través de una estructura y unos recursos expresivos propios del cine documental. Pero no es un documental porque, ante la imposibilidad de hacer comparecer a sus protagonistas, estos hechos son escenificados por actores, a la manera de otras películas de ficción documental como Camino a Guantánamo. Dura casi seis horas, así que puedes verla por partes como si se tratase de una serie, pero lo adecuado es sumergirse en sus largos planos secuencia, seguir el torrente de la acción como si formases parte de ella durante todo el metraje, lo que la convierte en una experiencia profunda e inolvidable, un Gran Relato.

No son éstas las únicas particularidades que presenta la película. A pesar de tratarse en cierto modo de una “superproducción”, tanto por su formato como por la dimensión épica de los hechos que narra, su presupuesto es bastante menor de lo acostumbrado en el cine. Se rodó en apenas dos semanas en un decorado construido sobre una antigua fábrica okupada, en su mayor parte con intérpretes no profesionales o precarios comprometidos en esa lucha. En ocasiones los actores son interpelados para que expresen sus sentimientos hacia el personaje o la escena que están viviendo, o para que la relacionen con la situación y las luchas del presente. Se trata de recrear una atmósfera, de una especie de invocación.

Los medios de comunicación de masas se introducen en la historia como un anacronismo, marcando además la forma de exposición de los hechos, acercándola al modo virtual en que hoy percibimos el conflicto a través del contraste entre las versiones de la televisión nacional de Versalles y de la televisión comunal de París. De esta forma nos invita a reflexionar sobre el papel de los medios en la construcción de la realidad y sobre el uso que hacemos de ellos. 

Es cierto que todo ello condiciona una representación un tanto teatral, pero precisamente esta distancia impide la identificación y abre campos a la reflexión, lo que supone un valor positivo en un cine que no pretende ocultar su trama. 

Todos estos rasgos combinados y conjugados de forma coherente hacen que, más que una película, La Comuna sea la "construcción de una situación", un intento de promover y suscitar acontecimientos vivos. Reinaldo Ladagga la cita como uno de los ejemplos que responden a su formulación de una estética emergente: unitaria, coral y vinculada a los problemas sociales.

1/20/2012

Ser princesa





"Serás mi princesa de porcelana
y de mí dependerás el resto de tu vida".
(Ana y Mía)







A pesar de madrid, las chicas siguen queriendo ser princesas. Y muchos chicos también quisieran serlo. Tu sabes, loca, que para ser princesa no hace falta un ejército: basta ser la más bella del reino, tener un hada madrina y conquistar el corazón de un príncipe.

Para ser príncipe hay en cambio que nacerlo. No es suficiente con ser atractivo, justo ni valiente, todo eso se le supone como se le supone ser rico. No tiene que sacrificarse, no debe esforzarse, es un príncipe. Un príncipe ni siquiera necesita conocer a su padre, pero sí salir del coño de una princesa. Los príncipes son de cuento, pero las princesas pueden llegar a ser reales.

Es preciso acabar con el mito de que las princesas comen perdices. Una vez alcanzado el objetivo, la princesa tiene que olvidarse de todo lo que le llevó a él y ocuparse tan solo de no revelar accidentalmente los brutales fundamentos de la idea que encarna. A menudo recuerdan lo que han perdido por el camino, su renuncia a vivir de cualquier otra forma.

Nadie dijo que fuese fácil ser una princesa. Una princesa es una idea de mujer, una mujer extrema. Hay que vencer al espejo para atravesarlo, quemar el cuerpo y convertirse en una fragancia. Hay que poner el vientre al servicio de la comunidad, creerse el cuento, jugar a las muñecas en un mundo de fieras. Hay que aprender a caminar en el lodo con zapatos de tacón. Hay que hablar poco, decir nada, tener ojos solo para ser vistos, para llorar.

Al otro lado del espejo todas las princesas son tristes. La soledad no abandona nunca a las princesas, siempre esperando. Una princesa solo puede esperar ser bella, pero mientras espera transcurre la historia. A la princesa no le espera más que plasmar en su decadencia el final del reinado. 


Había una vez una princesa.