7/11/2011

No pueden pararnos

Testimonio de la manifestación "No podrán pararnos
(Madrid Cibeles-Sol, 3 de julio)

Algunos esperaban o temían, incluso desde dentro, que esta manifestación convocada para mostrar la solidaridad con nuestrxs detenidxs y profundizar el mensaje del 15M fuese el canto del cisne de un movimiento que ya habría vivido su catarsis y al que solo restaba caer rendido en la canícula. Lo cierto es que resultó ser una nueva expresión de su fuerza y de su diversidad.



Lo intentaron con sus manipulaciones informativas, luego con su policía y sus servicios de "inteligencia". Nuevamente lo intentarán desde el ámbito político promoviendo partidos y organizaciones que traicionan el espíritu del movimiento, lanzando iniciativas legislativas de escaso calado que tratarán de mostrar que el Gobierno "escucha" al pueblo en aquello que tuviera de razonable y tratando de dividir y desmoralizar a su base social.

Pero seguimos ahí. No nos ha detenido ni siquiera el cansancio, el cuidado cotidiano de sostener algo que parece tan frágil y tiene no obstante tanto fundamento. En realidad, siempre hemos estado, eso es algo que saben y les preocupa constantemente. Y seguiremos, no nos detendrá un poco de maquillaje sobre la ley electoral porque esta vez las cosas no van a ir mejor, porque todavía no le hemos visto el verdadero rostro a esta crisis y porque la careta de Guy Fawkes que se ha comprado Rubalcaba engañará a las masas, pero no a las asambleas.

Esta vez no van a dividirnos porque sabemos dirimir nuestras diferencias. No podrán pararnos aunque supieran hacerlo porque no nos queda más remedio que avanzar, porque desde hace años nos han declarado la guerra quienes debieran velar por nuestros intereses. Las marchas indignadas de todo el estado se acercan a Madrid, mantienen nuestra moral en pie y nosotros mientras tanto no esperamos nada, seguimos construyendo y legitimando contrapoder a base de acción democrática y pacífica, levantando las manitas y bloqueando iniciativas reformistas, apareciendo donde más hacemos falta y donde menos se nos espera.

Y para este otoño, cuando las cartas estén boca arriba y preparéis vuestras elecciones, esperad una nueva marea humana en las calles extendida por toda Europa.

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