5/30/2011

La revolución no será televisada



(adaptación muy libre)

No podrás quedarte en casa tronk@
no podrás enchufarte para desconectar
no podrás fliparlo y cuando lleguen los anuncios
ir a mear y a buscar más cerveza,
porque la revolución no será televisada.

La revolución no saldrá en portada en los noticieros
no será ofrecida en jornadas por gentileza del BBVA
como episodios de un serial con final ambiguo.
La revolución no mostrará a Zapatero sonriente
ante su harén de ministras posando para Vogue
ni a Esperanza Aguirre contando chascarrillos
y celebrando con sus imputados la victoria,
ya que la revolución no será televisada.

La revolución no será un experimento sociológico
narrado por Mercedes Milá, no estará interpretada
por Penélope Cruz, Javier Bardem ni Buenafuente.
No lavará más blanco, no afirmara tus glúteos.
La revolución no acabará con tus granos.
No te sacará más delgada ni más atractivo, ya que
la revolución no será televisada, je je.

No habrá jugador número doce de la revolución
no conquistarás el mundo desde el sillón de tu casa.
La revolución no dará ruedas de prensa,
no hará declaraciones ni encuestas a pie de urna
no será diseccionada por los tertulianos
porque la revolución no es una campaña.

No hará falta repetir la jugada para aclarar
si se hallaba o no fuera de juego.
No saldrán Toxo y Méndez levantando el puño
cuando el capital tire de los hilos.
No verás a Esteban Ibarra acampando en Sol
con las galas rojiverdes del mercado de la historia
denunciando a la mano que lo alimenta.

No habrá Casa de tu vida, Supervivientes ni Triunfitos
coloreando la rutina gris de tus días,
la audiencia ha decidido que debe abandonar la casa
para construir en las calles el Sol del futuro
vivir el sueño antes que soñar la vida
pues la revolución no es un reality show.

Los focos de la noche se alzarán contra los iluminados
no habrá artistas, terroristas ni mercados al alza
no habrá reyes campechanos ni princesas del pueblo.
La banda sonora de la revolución no será escrita
por Teddy Bautista, ni interpretada por Sabina Ramoncín
la revolución no será filmada por manchegos universales
no recibirá ningún premio para cerrar este noticiario.

La revolución no volverá después de la publicidad.
No será interrumpida por escándalos y terremotos.
No tendrás que preocuparte por la gripe de los cerdos
te sentirás limpia porque tu lo vales y te daban dos.
La revolución no es de limón ni de naranja.
La revolución no aumentará el tamaño de tu pene,
pero tendrás que jugártela en vivo.

La revolución no es un programa de televisión.
La revolución no será televisada.
Solo pasa lo que vives tronk@
y lo que vives pasa.

5/27/2011

El sol sale por todas partes

Por la liberación de espacios

Todos hemos visto lo que ha sucedido en Madrid desde el día 15 de Mayo, pero quizás no lo comprendemos o valoramos totalmente: la ocupación y liberación de la Puerta del Sol ha abierto una grieta en la muralla del orden establecido, de la rutina y hasta del sentido común domesticado por la que se ha colado el espíritu de la libertad, concretado en las asambleas, las comisiones y los grupos de trabajo y su funcionamiento horizontal basado en la libre discusión de los acuerdos y los delegados rotativos, así como en la solidaridad, la comunicación real y el apoyo mutuo, en la democracia real, en suma, que estamos intentando reinventar y experimentar como el mejor medio y el más legítimo para adueñarnos verdaderamente de nuestro destino, sin la dictadura del dinero ni la tutela de los políticos.

Sin embargo, todo este proceso y lo que todavía pueda venir a continuación como tanto y tantos anhelamos, se basa en un principio que debemos recordar, asumir y reivindicar. Si por fin estamos juntos en esta plaza que deja de ser lugar de tránsito entre los templos del consumo para recuperar su vocación de ágora libre y de corazón donde laten los sueños de la ciudad, ha sido por un acontecimiento ilegal que a la vez funda una legalidad nueva: el hecho consumado de la ocupación de Sol como forma de protesta pacífica, y la firme y decidida consolidación de tal ocupación a pesar del desalojo de la madrugada del martes, de las amenazas y del aguacero del miércoles, de la intimidación de la Junta Electoral y del calor del fin de semana. Porque desde el punto de vista de la ley del más fuerte que hoy nos domina: ilegal fue la toma de la Gran Vía y de otras calles y plazas tras la manifestación del 15 de mayo y la resistencia que se llevó a cabo, expresión legítima de la rabia acumulada por tantos días desperdiciados y explotados y tanta tristeza, e ilegal fue la sentada de los manifestantes galvanizados por la revuelta en la noche del domingo, e ilegal fue la carpa del lunes y la reconquista de Sol del martes y la instalación de más carpas esa misma noche…y la concentración preventiva del miércoles ante la certidumbre de una nueva expulsión que sólo detuvo la marea de gente ilegal dispuesta a plantar cara a esa ley que ya no reconocemos como nuestra…y el colmo de la ilegalidad fue mantener y reforzar hasta un punto difícil de imaginar la acampada en plena jornada de reflexión contra los ladridos del PP y de la ultraderecha tertuliana, gesto ilegal donde los haya que tuvo el inmenso valor de revelar y disolver la miseria de la campaña electoral que ya nadie fingía ni seguir ni atender, pues lo importante y lo democrático se cocía en Sol, y no en los mítines ni en la televisión. Y, sin duda, el colmo de los colmos de la ilegalidad es mantener todo esto el mismísimo domingo de las votaciones, y más allá aún, a la semana siguiente, y el llamamiento a la extensión del movimiento y la creación de asambleas de barrios y pueblos, y todo lo que aún está por llegar y llegará.

Y es que el deseo de libertad, justicia y autonomía se impone cuando deja de ser individual e impotente y encuentra cómplices que lo fortalecen contra cualquier obstáculo. Pero esto no puede bastarnos. Una de las exigencias que nos han sacado a la calle y nos han clavado a ella es el problema de la vivienda, pilar fundamental de una vida autónoma de adultos y no de eternos e irresponsables menores de edad, y digna de ser vivida en vez de soportada. Recordemos entonces que, en este instante, hay miles de personas que vegetan y duermen en las calles; que otros tantos no duermen por la noche por el miedo al desahucio, pues el desahucio existe y su terror está haciendo estragos todos los días y todas las noches; que, finalmente, otros muchos más ya han perdido el sueño y la esperanza de habitar una casa si no es en el exilio de las urbanizaciones que se construyen cada vez más lejos de la ciudad que amamos, o aceptando la servidumbre eterna de las hipotecas salvajes o la sangría escandalosa de los alquileres vampiros. Y sin embargo, también alrededor nuestro hay casas en buen estado, bloques de apartamentos recién terminados, locales, cines, hoteles y oficinas abandonados o en desuso pero aprovechables, edificios durmientes y embrujados y vacíos que sólo existen para el sucio juego de la especulación, que les despertará cuando considere que su valor ha aumentado lo suficiente.

Pero si nos hemos reunido en Sol ha sido, entre otras cosas, para denunciar la especulación y combatirla con palabras y con actos, como hemos hecho con toda esta plaza, liberándola del consumismo, de la soledad y del aburrimiento al transformarla en crisol de experiencias y proyectos y alto horno magnético donde se conocen, se mezclan y se funden los desconocidos que antes caminaban solos a ninguna parte. Pues bien, necesitamos casas para vivir y para amar, y más espacios para seguir encontrándonos, hablar y gestar las bases del mundo nuevo, y sabemos cómo encontrar esas casas y esos espacios, y qué hacer con ellos, y cómo defenderlos, y que hacerlo es tan legítimo como lo son nuestros sueños y nuestras esperanzas, pues no se trata de legal o ilegal sino de justo o injusto, de necesario o superfluo y nocivo como todo o casi todo los que nos venden y nos proponen.

Debemos extender por tanto el principio de liberación colectiva que nos ha permitido reapropiarnos de Sol a todo Madrid, a todos sus espacios y lugares desaprovechados que la economía malogra y los políticos olvidan. Las plazas se han de convertir en espacios para hacer política sin políticos, tenemos todo el derecho de reunión y de manifestación en las plazas públicas ya que estas plazas son propiedad del pueblo, por ello, al igual que se ha producido en Sol de forma instintiva, las plazas han de ser espacios sin dinero, sin dirigentes y sin mercaderes, son el germen de un nuevo mundo y el único poder que reconocen es el de la asamblea de su barrio o pueblo. Pero que ese deseo de liberación no se quede ahí. Porque sin casas que habitar ni locales donde reunirnos, no hay asambleas ni democracia real ni nueva sociedad que valga.

Se trata tan sólo de ser conscientes de nuestra fuerza y de nuestros deseos, y de ser consecuentes con todo lo que hemos hecho hasta ahora, y con todo lo que podemos hacer y que haremos.

Hacia la proclamación de la Comuna de Madrid,
Todo el poder a las asambleas,
¡Lo queremos todo y lo queremos ahora!

Abrasad@s de Sol

Operación de limpieza

Esto es lo que acaba de ocurrir en Barcelona. Ante la resistencia pacífica de los acampad@s y congregad@s, la policía ha entrado a sangre y fuego (expresión literal, pues ha habido decenas de heridos, pelotas de goma y salvas) en la Pl. Catalunya con el pretexto de permitir a los operarios de limpieza realizar su trabajo. Es cierto, tratan al pueblo indignado como basura.




CONCENTRACIÓN HOY EN BARCELONA
PL. CATALUNYA, 19:00
Y EN TODAS LAS PLAZAS

¿Nos quieren aún más indignados? Tenemos todas las razones, toda la fuerza es nuestra.





5/24/2011

Este caos tiene sentido

Consumada la rutina de las elecciones, que no ha reflejado la conmoción social vivida por este país en los últimos días, sino que apenas ha desplazado unos escaños el paisaje político en el sentido dispuesto por el sistema d'Hont y previsto por los dirigentes, el movimiento de regeneración democrática tiene que enfrentarse ahora a sí mismo, a su capacidad para crecer y definirse como una alternativa real a lo existente.

El horizonte electoral ha dejado de ser el pretexto y la llama de este movimiento, sin que haya tenido sobre los resultados la influencia determinante que muchos esperaban. El PSOE no necesitaba a los acampados para descalabrarse, y por parte del PP se ha puesto de manifiesto la falacia conspirativa de que todo era obra de los ingenieros sociales del izquierdismo. Por lo demás, parece que votaron mas o menos los mismos, y en la línea de lo que apuntaban las encuestas.

No obstante, los "indignados" no solo estuvieron presentes en la jornada de votaciones, sino que fueron su marco absoluto de referencia. Su influencia sobre los resultados dependía de tantos factores que unos neutralizaban el efecto de otros. Por un lado, tuvo una incidencia notable sobre el aumento de la abstención, votos nulos y en blanco. No hay que olvidar que el contexto era de movilización, ya que podía representar un cambio de ciclo político. Por otro, contribuyó a movilizar a los votantes más conservadores y temerosos ante una posible descomposición del cuadro político.

En cualquier caso, el sentido de la protesta va más allá de las elecciones locales, ya que se trata de impugnar el sistema, y volverá a ponerse a prueba en las próximas elecciones generales, sean o no anticipadas. La victoria del PP impone un marco favorable a la movilización inexistente durante los gobiernos "progresistas", aprovechados por los dirigentes económicos para lanzar toda clase de reformas favorables a sus intereses.

Hemos entrado en una nueva fase que será mucho más dura, ya que ha dejado de ser espectacular. Nos abandonarán los que querían pescar en río revuelto y esperarán a que nos desinflemos. Hemos expresado nuestra indignación y hemos liberado la frustración. Nos hemos encontrado con los amigos y con miles y miles más en el mismo abrazo. Hemos vivido con emoción el olor de las multitudes hermanadas y hemos provocado la conmoción de los que necesitan a los artistas y a los medios para imaginar algo. Ahora hay que trabajar y construir los contenidos de este movimiento, cuyo formalismo hemos señalado como su debilidad y su fuerza. Y aquí es donde podrían empezar las dificultades.

Quienes durante décadas nos hemos implicado en el cambio social, sin horizonte visible y con palpable frustración, solo podemos hablar con admiracion y respeto del modo en que se han desarrollado los acontecimientos. La falta de liderazgo, el protagonismo de la asamblea, la desidentificación ideológica en el viejo marco político son valores que hay que seguir manteniendo. La impaciencia, la rabia, la satisfacción parcial e inmediata de un impulso deben ser evitados: hay que distinguir entre acciones de vanguardia (innecesarias ahora) y masa crítica.

Cuando hizo falta plantear algunos puntos mínimos para marcar diferencias con quienes pretendían manipular el movimiento desde distintas posiciones, los más implicados en su organización indicaron una serie de propuestas "realistas" puramente formales y asumibles por todos: regeneración política, separación de poderes, reforma del sistema electoral y poco más. No pienso que quienes establecieron estos puntos se conformaran con una simple reforma, pero era importante señalar objetivos concretos y factibles para un movimiento que claramente apunta más allá y que no se quedará en eso. En cualquier caso, antes de que pudiese reaccionar con mi propia propuesta de "programa" fui inundado por propuestas alternativas (panfletos, foros activos, comisiones críticas) que enriquecían las primeras directrices.

Esta es la vida de este movimiento. Quienes critican su falta de objetivos y su caos organizativo no se dan cuenta de que estamos construyendo sobre la marcha algo cuyo contenido desborda por el momento cualquier forma. Quienes cifran su éxito en el número de asistentes a la Puerta del Sol no quieren enfocar lo que sucede en las calles aledañas: asambleas y grupos de trabajo, discusiones eternas, pasiones compartidas. Actas que circulan de mano en mano, nuevas listas de correo, anónimos con cara. Nos estamos dando cuenta de que lo que nos une es más fuerte que lo que nos separa, pero intentarán separarnos.

Es preciso establecer objetivos concretos que permitan a este movimiento seguir avanzando por la vía de un cambio responsable sin perder de vista el horizonte de transformación radical al que nos hemos encomendado. Pero para construir con solidez hay que establecer una base, y lleva tiempo y esfuerzo ver que algo se culmina. No podremos hacerlo individualmente, ni cediendo nuestro punto de vista al del compañero de al lado. Las asambleas sin representación están marcando el camino, y ese camino pasa ahora por las ciudades, los barrios, las plazas: asambleas por todas partes, afirmaciones sensatas y tonterías, sentimientos y razones, todo en acta. Estamos descubriendo nuevas formas de hacer política y ya no entendemos las viejas.

Estamos construyendo una realidad distinta. Hay que aguantar dignamente un poco más hasta poner el sistema político contra las cuerdas y obligarles a aceptar la voz del pueblo. Lo que suceda después dependerá muy poco de cada uno de nosotr@s, pero necesitamos ese poco para ser mucho.

5/19/2011

Se acabó la representación


La campaña electoral ha pasado a un segundo plano. Es cierto que que no estamos (aún) inmersos en un proceso revolucionario: "spanish revolution" es solo un eslogan a la americana y lo que está ocurriendo es parte de un desarrollo global. Ni siquiera puede hablarse de revueltas, pese a que el "desgobierno" ha sido declarado. Pero por primera vez desde que ejercemos la abstención activa (desde la estafa del referéndum sobre la OTAN, loca) las machaconas arengas de los políticos de todo signo han sido sofocadas por la voz ciudadana y se ha hecho valer lo que significa ese 50% de los que, por ser fieles a algo, cultivábamos la derrota.

"Lo llaman democracia y no lo es", "No nos representan", "Esta crisis no la pagamos"... Si éste es el contenido de la protesta expresado en consignas nada nuevo luce en Sol estos días. Son ecos de otras luchas, de otros modos, de otros días, pero si entonces sonaban como lamentos hoy resuenan con una autoridad capaz de lanzar un órdago a los tramoyistas del espectáculo, sus bocazas y sus maderos. Esto sí supone un avance, incluso para un maldito resignado que ha pasado la vida ladrando su odio por las esquinas.

¿Han sido las redes determinantes? Sí, en la medida en que estos movimientos se adecúan al nuevo campo de construcción del sentido y a sus dinámicas (falsamente transparentes), o sea en la medida en que las redes determinan un nuevo campo. Este campo no es neutral y bastante retorcido, pero es capaz de imprimir una velocidad a los acontecimientos que desborda la previsión de los propios agentes. A veces: un twitt suele alcanzar el mismo destino que una lágrima en la lluvia. Lo que no pueden determinar las redes es el resultado de todo ello. ¿Producen las redes libertad? No en sí mismas, hay que ocuparse de que así sea.

Lo que sí producen son interesantes derivados como el Anónimo, que se quiere a sí mismo pero no es nadie sin los demás. El activista en red no busca la gloria ni el reconocimiento, se entrega sin interés a la pura producción social de sentido. Es una mentalidad en la que muchos jóvenes han crecido sin dolor, pero que todavía escuece a quienes viven de su nombre. Por eso es importante que ningún famoso se pase por allí a hacerse fotos. Willy, que esta vez no haces falta: si nos quieres, vuelve disfrazado de Wally.

Ni hace falta tampoco que ninguna organización, partido o sindicato trate de "apoyar" a este movimiento: se les irá de las manos. En realidad, ni siquiera captan de qué va la historia, y qué poco se parece a lo que ellos están acostumbrados a entender por política. Pese a los intentos de banalización, muchos de los que vamos allí cada día somos gente verdaderamente quemada, sin trabajo, sin vivienda, con una dura realidad ante los ojos que no consuelan sus ficciones. Nos abstendremos como siempre, pero esta vez no nos callaremos. Esto no es una broma pijomoderna, sino la expresión efectiva de una energía latente que ya era incontenible: se trata de una necesidad, y vamos en serio.

La fuerza de este movimiento reside paradójicamente en su extrema debilidad. Han sabido canalizar un descontento que se expresa también en la barra de los bares, en gente despolitizada que se da cuenta de lo que pasa tarde y confusamente. Este consenso social, conseguido a costa de una situación desesperante, se mantiene gracias a su vago formalismo. Ante la necesidad de sacudirse cualquier miasma ideológico, de canalizar este Gran Rechazo generalizado que no es más que un capítulo (España es una pieza importante) de un proceso global, el movimiento renuncia de momento a la profundidad, difiere el contenido de la rebelión, se define únicamente como una negación abierta. Nadie sabe lo que va a pasar, ni cual será su lado "constructivo".

Voy a aventurarme a pensar, sin ninguna seguridad, que la protesta se radicalizará hasta el día de las elecciones, que ese día estará todavía viva y los políticos de todo pelaje tendrán en ello un pretexto para cuestionar los resultados, hablar de conspiraciones y producir mayor desgobierno. Tratarán de provocar el caos para recuperar el control. La situación política resultante dará lugar a ridículos debates en el Congreso y a una respuesta ciudadana cada vez más firme. La crisis económica se agudizará, es decir habrá más recortes y rescates gane quien gane. El movimiento seguirá adelante bajo esta forma u otra, pues su contenido desborda este carácter formal. Dejará de ser una abstracción y tendrá que descender a la tierra, se pringará contra las fuerzas vivas y será un desastre. Mientras tanto, otra realidad se irá perfilando casi sin que nos demos cuenta.

5/17/2011

Spanish Revolution Is Coming

HOY A LAS 20:00, CONCENTRACIÓN EN SOL


En vísperas de unas elecciones menores que pretenden escenificar cambios importantes en el panorama político pero que no tendrían en sí mismas ninguna trascendencia, a las puertas de un previsible "rescate" de la economía española antes de fin de año, en medio de una ola mundial de recortes sociales para financiar a los financieros, la gente se ha echado a las calles sin siglas ni banderas para denunciar el actual sistema de representación y plantear otra forma de hacer política.

Los medios de comunicación oficiales, que deberían consignar en sus relatos de una vez que están "basados en hechos reales", han ofrecido una versión menor de la movilización, reduciéndola al tradicional baile de cifras y a unos cuantos episodios violentos incitados y resueltos por la propia policía. La realidad es que la protesta ha movilizado a más de cien mil personas en todas las ciudades importantes de España, se ha proyectado hacia el exterior y no se ha acabado en sí misma, sino que se ha generado un movimiento de ocupación de plazas públicas en todas las ciudades de España que en este momento crece y se extiende al calor de la indignación. Nada así ha ocurrido desde el "No a la guerra", y esta vez sin el aparataje político y mediático del PSOE. Las campañas electorales se calientan mucho últimamente en este país, y no precisamente en el sentido que pretenden.

De aquí al 22 de mayo (y por supuesto a partir del 23) habrá que hacer historia o convertirnos otra vez en masa inerte y frustrada. Tiempo habrá de analizar las contradicciones, de denunciar a los líderes que ya quieren saltar a la palestra, de resolver nuestras diferencias en asamblea, de construir alternativas. Ahora es el momento de actuar positivamente en defensa de este movimiento que ha decidido alzar la voz y plantear las verdaderas cuestiones de nuestro tiempo por encima de la chapa electoralista.

Los compañeros concentrados en la madrileña Puerta del Sol para que esta voz no se apague han sido desalojados por la fuerza esta madrugada y hoy a las 20:00 se producirá una gran concentración espontánea para reclamar la reocupación, exigir la libertad de los vecinos detenidos y proponer un cambio de sistema.