3/01/2011

P.O.S.

He tenido noticia a través de mi hijo de un misterioso "club" que actúa clandestinamente con objetivos propios en medio de la marabunta escolar, que no sospecha su existencia. Los llamados P.O.S. (Piratas Obreros Secretos) son una sociedad altamente selectiva de la que no me está permitido contar mucho.

Una de las actividades a las que se entregan sin esperar reconocimiento, y que por fin ha saltado a la luz, es a descodificar "pos": los pos son extrañas piedras encontradas de las que se trata de descifrar su origen. Un fragmento de pórtico hallado en el patio, algo que "quizá sea" un trozo de azulejo del baño, una piedra perfecta, una piedra extraña, una piedra rescatada de su normalidad o de su olvido...

Intentan juntar un buen número de piedras, cada una con su historia y su deriva, para mostrárselas a sus compañeros cuando tengan suficientes. Aunque el proyecto sigue en marcha, hay quienes hemos tenido acceso a resultados provisionales que han conquistado un espacio en el aula.

Me flipa el modo en que se reúnen en un juego infantil motivos como la conspiración revolucionaria, el hallazgo maravilloso, el intento de recomponer los fragmentos de nuestra percepción "psicogeográficamente", el potlacht de objetos sin función... Nunca le hablo a mi hijo de estas cosas.

Bueno, los niños nos asombran y nos enseñan, dice la loca. En realidad, lo que muchos hacemos de "adultos" es querer seguir viviendo en la niñez: en la curiosidad permanente, en la capacidad de analogía, la generosidad, la interpelación constante con el mundo y con los otros.

Esto es solo una pequeña parte del Gran Juego, dice mi hijo.

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