Poco se recuerda este documental alternativo de Roland Schraut en torno a la vida y pasión de Michael Hartmann, activista por los derechos de los peatones que visitó varias veces la cárcel y el manicomio a causa de la coherencia demente de sus manifestaciones. Resultaba más fácil condenarlo a la locura que incluirlo en los anales del expresionismo alemán.
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