2/19/2011

Ser bisexu@l

Por fortuna, ser hoy una maricona arrastrada es una opción sexual respetable. El sádico y el masoquista poseen cierto aura de alternativos que les permite participar en un juego liberador que habla de amos y esclavos. Puede no estar de moda ser un macho alfa, pero sigue estando avalado por siglos de institución y por las reglas que determinan quiénes serán aún los ganadores. Pero ser bisexual es ser lo pe@r.

Enrrollarse con un bisexual es firmar un pacto con la traición. Nadie debe fiarse de tales bisexuales. Para un hetero convencido la amenaza bisexual resulta menos evidente, pero por ello más insidiosa y dañina que la de la homosexualidad declarada. Para un hombre homosexual el bi es un rival que juega con dos barajas, cuando no un reprimido que no ha salido del armario. Un bisexual nunca estará a la altura de lo que espera una mujer, sea heterosexual o lesbiana. Un bisexual solo podría establecer relaciones satisfactorias con otr@ bisexual, pero... ¡demasiado complejo!: un caos elevado exponencialmente.

Ser bisexual no tiene ninguna gracia, ni como objeto ni como sujeto de una relación. Ni siquiera existe un término peyorativo para referirse a l@s bisexuales. No sólo no se da "lo mejor de los dos mundos" en lo que es una versión mediocre de cada uno de ellos, sino que resultan particularmente detestables porque no se pierden nada. Lo quieren todo, y lo quieren ahora, como esos niños empeñados en no elegir. Ahora que los géneros estaban definidos en su diversidad aparecen "ellos", los artículos indeterminados.

¡Cuidado! Es un@ bisexual, desafía los conceptos claros y distintos. Existe una conspiración internacional de bisexuales que aspira a destruir nuestro trabajado desorden afectivo.

2/14/2011

¿Quién demonios es Michael Hartmann?


Autoshreck (1994)

Poco se recuerda este documental alternativo de Roland Schraut en torno a la vida y pasión de Michael Hartmann, activista por los derechos de los peatones que visitó varias veces la cárcel y el manicomio a causa de la coherencia demente de sus manifestaciones. Resultaba más fácil condenarlo a la locura que incluirlo en los anales del expresionismo alemán.

2/12/2011

resistencia vírica (1): La acción molecular

A finales del siglo pasado, inspirados por la difusión de los llamados "virus fractales" y por nuestra experiencia en el mundo de la edición alternativa o DIY, identificamos una serie de rasgos que parecían componer algo así como el "código genético" de las nuevas formas de antagonismo en la incipiente cultura de redes. El nuevo modelo vírico de resistencia se basaba en:
  • la acción molecular difusa frente a la lógica concentrada de la dominación.
  • la apropiación o infiltración de los medios de producción del discurso.
  • formas organizativas flexibles y desjerarquizadas según la lógica de la propia red.
  • la apuesta por la libre circulación de las ideas, su apropiación y desvío crítico.
  • la disolución del sujeto moderno en corrientes anónimas o en juegos de identidad.
No se trataba de una construcción intelectual, sino de una lectura de lo que ya estaba pasando antes de que existiesen los móviles, los gps, las redes, los ipod e ipad, antes incluso de que los ordenadores domésticos inundasen nuestro tiempo y nuestra memoria: cuando existía la vida, y la vida era sólida, espontánea, improvisada, compleja, cruzada de dimensiones. En la vida había sonidos sin masterizar, imágenes sin comprimir, interfaces poco amigables, olores, cuerpos. La comunicación no era instantánea, ni universal, ni omnipresente: había que desplazar todo un lastre anticuado de músculos, huesos y tejidos en busca de otros individuos y modular una serie de sonidos articulados. Si la comunicación era a distancia era preciso confeccionar ingeniosos objetos que había que portar hasta una oficina cercana y dejar en manos de mensajeros que cubrían esa distancia. Pero en esta trama que hoy vemos casi artesanal, el proceso de abstracción estaba ya muy avanzado y se preparaba a marchas forzadas el nuevo escenario del conflicto. El modelo se había planteado y experimentado a partir de los métodos y materiales del campo artístico, que cuando busca su realización se convierte en laboratorio del sentido, y se democratizó con las prácticas underground, que lo proyectaron sobre las masas. Las cosas han ido deprisa y hoy podemos constatar su poder no solo explicativo, sino también predictivo. Para bien y/o para mal.


 Volver la mirada a lo pequeño era la recomendación que Ana Lucas siempre extraía de los textos de Walter Benjamin que exploré bajo su guía. Lo que suponía asumir nuestra condición, cumplir nuestro papel entre las masas, que tenían tanto derecho a existir como el pensador detenido en su instante. La sociedad moderna se había convertido en un monstruo inasequible, refractario a cualquier intento voluntarista de autogestión. Se acabaron los héroes y las estrellas. Si se quería provocar o intervenir en algún proceso transformador había que renunciar al gesto universal del autor, fundirse en la acción colectiva, hacerse polvo en el polvo. La acción molecular difusa enfrentaba el flujo espectacular del sentido no sólo a través de los contenidos que éste ignora sistemáticamente por no ajustarse a la concepción del mundo que pretende imponer, sino también formalmente, extendiéndose a través del contagio en lugar del condicionamiento.

Este programa presentaba para nosotros una buena fundamentación de las prácticas de autoedición (Do It Yourself) que habían propiciado la irrupción de las tecnologías domésticas y que propiciaban a su vez la apropiación de los medios de producción de discurso y la extensión de las competencias y los usos críticos. La contrainformación tuvo aquí su caldo de cultivo. Los fanzines (publicaciones de escasa tirada y bajo presupuesto, generalmente realizadas mediante fotocopias) exigían del receptor una actitud atenta y positiva y le exhortaban a convertirse a su vez en productor, desplazando el eje del sentido. Hoy el formato físico impreso se ha convertido en una práctica lastrada y poco eficiente, de difícil realización y distribución en relación con los circuitos electrónicos, lo que ha propiciado un éxodo de los faneditores supervivientes que se han convertido en bloggers, piratas electrónicos o foreros.


Hace poco nos reencontramos al calor de una olla de lentejas (cocinadas con métodos artesanales) algunos representantes del movimiento de fanedición hoy reciclados en generadores de contenidos para google. Entre anécdotas y recuerdos de viejas batallitas la conversación se centró en la dialéctica entre lo que habíamos ganado y lo que habíamos perdido en esta transformación. Por una parte los nuevos medios habían creado el escenario adecuado para satisfacer nuestra inquietud por expresarnos de forma inmediata, interactiva y universal, de forma que nuestra antigua actividad real no era sino una configuración virtual de la nueva realidad plenamente virtual. Pero en el actual marco productivo y de gestión de las redes, nos habíamos convertido en trabajadores sin salario mediatizados por las grandes corporaciones, y habíamos renunciado en gran medida al contacto cálido del encuentro, del intercambio pleno de afectos e ideas que allí estábamos ritualizando.

Referencias
Los dibujos pertenecen a la serie "La vida antes de Google" de Kalvellido