7/23/2010

Martes 13

Semana Negra de Gijón. Nada más finalizar la disertación del tipo gris sobre el aventurero Guy Debord ante un público "genérico", un pequeño grupo de personas inspiradas por la ideología situacionista, sin que quepa otro tipo de especulaciones, se alzó entre este público para denunciar el contexto espectacular del evento y el intento de recuperación que allí se estaba practicando. De no registrarse este pequeño incidente, el acontecimiento hubiese discurrido con normalidad hasta disolverse en la nada.

Es decir, en el flujo impaciente de atracciones de la Semana Negra. Hay poco que discutir sobre esto: el contexto espectacular. Si se trata de buscar un referente de la "cultura como espectáculo" habrá sin duda que tener en cuenta a la Semana Negra, sobre la que fluye el capital en su forma concentrada y en su forma difusa, que es proyección de manejos políticos y flujo de mercancías, lavado de cara de una ciudad y propaganda. No es que sea el único ejemplar de su especie. Hay demasiados puntos en los que la Semana Negra de Gijón se parece a la Noche en Blanco madrileña y otros eventos, y el tipo gris se refirió a ello.

Pudo darse cuenta cuando era llevado a su destino por el infantil trenecito que se anunciaba por las calles de Gijón mientras la gente hacía fotos, cuando cenaba invisible y ausente entre celebridades desconocidas, cuando era citado por algún medio para lanzar apenas un eslogan, pues nos acercábamos a la hora en punto. Es la feria de la cultura popular, un relato sobre crímenes irresueltos donde se sentía sospechoso.

Estaba solo y se apartó aún más para buscar cerveza barata, perderse en los pasajes, el límite del rompeolas. Allí meditó sobre trenes perdidos. Se lamentó de su vulgaridad. Ajustó los contenidos no con alfileres, sino con clavos golpeados hasta lo innecesario, pero se olvidó de las formas, pues uno siempre piensa que las formas surgen en el proceso. Pero hay que preparar también ese proceso y sus rupturas, no todo es tikitaka. La teoría tiene que enfrentar la situación.

Si hubiese tenido a mano el calor de un abrazo, o en su defecto el cinismo de una estrella o la sangre fría de un traidor, el tipo gris hubiese ofrecido su micrófono a los subversivos para que proclamasen esa verdad obvia: que girábamos en círculo en la noria y éramos consumidos por el fuego. Pero nadie nos llamará flojos ni cobardes, al menos mientras estemos ebrios.

La otra cuestión, la que alude a la recuperación de las formas, no resulta tan evidente a la luz de un mundo "tan perfectamente condenado". Uno puede medir el nivel de pureza de sus decisiones con la vara de la esterilidad en sus consecuencias. En el siglo pasado podía hablarse todavía de la construcción de un doble poder en la cultura, del desvío de las fuerzas y recursos del nuevo paradigma emergente. Hoy lo que llamamos "espectáculo" se ha agenciado aquella "escena alternativa" de la que ya tan poco se habla; todo le alimenta y nada escapa a su control.

Las imágenes han constituido siempre el horizonte de la realización humana y un transmisor insustituible de la experiencia. Pero hoy vivimos en ese mundo estetizado, virtualizado y atrofiado que hacía clamar a Debord contra la expropiación de la experiencia viva. Nosotros ya no estamos vivos, pues no había futuro para el sueño oficial. Ya no somos infiltrados, sino zombies escarbando en las redes un momento de realización, un resto de lo que pudo ser, una salida de este paraíso insípido, inodoro y excesivamente brillante.

Permanecer en el gueto, hablar sólo a los tuyos y labrarte el odio y la desconfianza de los "espectadores", como si no viviésemos en el mismo mundo, es dar por buenas las separaciones de las que el espectáculo se alimenta. Que los contenidos circulen abre en cambio la posibilidad de una reflexión. Se trata de mover ficha: no pintas nada si no te pringas.

Cierto que, en el intercambio de golpes, corres el riesgo de recibir alguno, pero es la dialéctica, compañero...

In girum imus nocte...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Navarro: Prositu tu padre.

tipo gris dijo...

se ha editado la parte del texto donde se califica de prositu a la acción, no a las personas que la ejecutan. al padre de navarro lo dejamos tranquilo.

Anónimo dijo...

Eres ghetto. Sólo buscas iguales porque no eres capaz de desarmar ni un milímetro tu discurso. Eres ghetto. Hay muchas preguntas para las cuales no tienes respuesta ni ganas de buscarla. Eres ghetto. Mamas de lo ajeno para luego retocarlo ligeramente. Comodidad. Ghetto. Uniformidad. Escarbar en otras referencias. Nunca escuchas como las hojas se mudan dentro de ti. Odio tu aparente orgullo . Un montón de mierda que ya hemos oído otras mil veces. Nada nuevo. Generación tras generación. Falsa pureza. Realidades en blanco y negro. Permanencia en el ghetto garantiza estatus. Estatus de ghetto. Nuevas barreras entre tú y yo. No creas que eres mejor que yo.

Anónimo dijo...

¡Grande, anónimo!

otro anónimo