5/01/2010

Tengo una pistola

Tengo una pistola. No soy de los que la necesitan, ni sabría ganarme la vida con esto. Importa poco realmente cómo llegó hasta mí. Soy más de cuchillos que de pistolas, se cruzó en mi camino. Mi pistola es puro azar.

Es una pistola normal, no sabría decirte. Pesa bastante. Uno piensa que son más pequeñas y que pesan menos. Pocos niños han tenido ocasión de tocar una pistola de verdad.

Tengo también una bala. La bala la compré aposta. Pensé que la pistola no era nada si no compraba una bala, lo que parecía bastante extraño. Si lo hubiese hecho por odio tendría que haber pedido más.

Lo único que me gusta hacer con la pistola es sentarme a fumar porros y beber cerveza cuando estoy solo. Me gusta tocarla, alzarla de vez en cuando, acariciarla. Siempre tengo la bala al lado de la pistola, es algo lógico. Me siento relajado, y puedo pasar mucho rato así, sin pensar que pierdo el tiempo.

Resulta primitivo en nuestros días. Es un artefacto mecánico, que funciona por percusión. Imagina que puedes golpear con la fuerza de cien hombres justo allí donde quieres.

En mis manos la pistola no corre peligro.

Imagen: Preiswert

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