4/27/2010

Espíritu sin alma. Zeitgeist

¿Cuál sería el "espíritu de nuestra época", aquello que orienta todos nuestros actos, cada una de nuestras decisiones? ¿Qué es lo que subyace, oculto en su omnipresencia, a nuestra percepción del mundo? El Dinero. No el dinero como vehículo del valor, no el soporte material de la riqueza, no el signo del trabajo, sino el dinero supuesto o interés, el dinero como deber, el dinero como barrera, el dinero como difusor de la escasez y herramienta de exclusión. No te vendes a nadie porque tu único Señor es el Dinero. Resucitamos a Benjamin para demostrar que no hacían falta cien años más para entenderlo: el infierno demostrado.

No obstante, ha parecido necesario cubrir el ciclo completo del capitalismo, agotar todo su crédito en matanzas terribles y constantes, llevar a la especie humana a un estado de total necesidad y al mismo tiempo refinar las técnicas de montaje, olvidar el arte y desarrollar las redes para que surgiese un movimiento como Zeitgeist, uno de los fenómenos víricos más espectaculares de los últimos años. Y resulta destacable la gran eficacia de una campaña emprendida a partir de unos recursos bastante limitados en relación con la trascendencia que ha tenido: millones de personas en todo el mundo han tomado contacto con las producciones de este movimiento, y muchas de ellas se han transformado en seguidores activos, e incluso en activistas comprometidos con su difusión. En España ya se ha constituido una plataforma nacional que coordina sus actividades.

El movimiento funciona por adición de voluntades, por contagio ideológico, sacando un provecho máximo de las nuevas formas de difusión que las redes permiten. El detonante del mismo y su medio de transmisión más infectivo es el audiovisual de Peter Joseph Zeitgeist, producido en 2007 y colgado en la red sin ánimo de lucro para su libre descarga y difusión. Más aún, lejos de reivindicar derechos de autor para buscar la trascendencia de su obra, tenía la humildad de pedir "por favor" que se reprodujese y copiase "como se considerase oportuno". Peter Joseph es una especie de nombre artístico sin apellidos, una forma de denominarse bastante común y cercana, como Pérez o Jose Luis. Nuestro Pérez no busca la objetividad de los hechos, pues toda la película es una interpretación más que una exposición, sino la intersubjetividad de las identidades borrosas.

Como a muchas producciones independientes que no asumen la distorsión institucionalizada de la percepción, se lastró a ésta con el sambenito conspirativo. Ello y su visión nihilista de la política institucional podían constituir en un principio una barrera a su difusión, pero debieron funcionar a medio plazo más bien como una motivación morbosa para su consumo, pues antes de un año ya se había hecho evidente para sus realizadores la necesidad de hacer algo con todo aquel potencial desencadenado. De ahí surgió Zeitgeist Addendum, el segundo filme de Peter Joseph, donde se hace patente la voluntad de plantear no sólo dudas, sino también algunas respuestas. Por supuesto, no han faltado conspiracionistas que han acusado a la película de estar promovida por los mismos poderes ocultos que denuncia. La gente ya no se siente a salvo con la versión oficial de los hechos. El conspiracionismo, aún en sus versiones más degradadas, es el síntoma de un mal y esa es su verdad: la falta de transparencia de nuestras democracias, la confusión como nueva forma de ocultación, la corrupción del poder desvelada no como una degradación, sino como una condición del mismo en la actual organización del mundo.

No alcanzan a ser documentales. Se trata más bien de panfletos construidos a partir del apropiacionismo de imágenes y su montaje. Su uso de las citas no tiene que ver con la autoridad científica, ni son documentos para un dossier. Se trata más bien de un collage de fuentes heterogéneas que a veces hablan en un sentido distinto al original al enmarcarse en un discurso actualizado. Por ello y por algún error en la documentación se ha acusado al "autor" de mentir, pero se trata de hecho de un recurso estético admitido y actualmente presente en todo tipo de producciones culturales. Es aceptable y recomendable utilizar materiales preexistentes para componer puntos de vista que no son absolutos. Pensar consiste en eso, la cámara nunca ha sido objetiva.

Aparentemente, no existe continuidad ni homogeneidad en cuanto a los temas tratados en ambas películas. En la primera, se pasa de la exposición del trasfondo mítico-astrológico que comparten todas las religiones a un análisis exhaustivo de las dudas razonables existentes en torno a la versión oficial del 11-S y otras acciones terroristas similares en todo el mundo, que permitieron lanzar la estrategia geopolítica de la guerra global contra el terror; y de éste a un desenmascaramiento del papel que juegan en todo ello determinados grupos aglutinados en torno a grandes fortunas y al control de posiciones de poder relevantes: los "hombres detrás de la cortina". Lo que se quiere presentar como eje de su lectura desmitificadora de acontecimientos tan dispares es la concienciación del individuo a propósito de una percepción del mundo construida, antes con el condicionamiento religioso y ahora con el bombardeo informativo, a partir de los intereses de quienes controlan el poder y nuestras vidas.

Resulta curioso que las polémicas más encendidas que suscitó este primer vídeo girasen en torno a su visión del hecho religioso, más que sobre sus análisis "conspiracionistas" de la globalización, quizá porque nos resulta más difícil desembarazarnos de mitos y fábulas arraigados en estratos profundos de nuestra cultura que de una visión del mundo impuesta cada día ante los ojos por una máquina de condicionamiento. En cualquier caso, más allá de su denuncia de las instituciones religiosas y del uso que el poder hace de ellas, la exposición que Joseph hace de las fuentes míticas de todas las religiones se parece más a una fundamentación para la comprensión del hecho religioso que a una deconstrucción del mismo.

El segundo documental arranca con un análisis de la lógica del dinero en el actual sistema que resulta revelador, aunque no presenta argumentos originales, no sólo de por qué hemos caído en la crisis de deuda, sino de que no podremos salir de ella de forma sostenible. Luego expone, a través del testimonio de John Perkins, un "sicario económico" arrepentido al servicio del gobierno y corporaciones estadounidenses, cómo se someten países y se desestabilizan gobiernos mediante el chantaje y la amenaza en base a este sistema y con el apoyo final de las armas, antes de entrar de lleno en la búsqueda de alternativas. Como en la anterior película, sus partes están muy definidas, no sólo por la diversidad de asuntos que presenta cada una, sino también por una lógica narrativa diferente. La síntesis buscada a través de este material heterogéneo es en este caso la comparación entre un sistema como el actual, basado en la escasez sobredeterminada, la mala distribución de la riqueza y la aplicación de la tecnología a propósitos de intimidación y destrucción, y lo que sería un sistema basado en una "economía de recursos" tecnológica y racionalizada.

La base para ilustrar este punto es la presentación del Proyecto Venus, creado en los años setenta por el "ingeniero social" Jacque Fresco. Tal y como se nos presenta, el Proyecto Venus es otra utopía futurista con ribetes "new age" basada en el poder redentor de la tecnología. Y es esta parte, donde tratan de presentarse algunas respuestas, la que puede resultar más sospechosa desde el punto de vista emancipatorio. ¿Las tecnologías nos salvan o nos oprimen? ¿No se basan en la lógica de la dominación de la naturaleza, lo que las convierte sistemáticamente en autoritarias, depredadoras e indiferentes al destino de la especie? ¿No es la tecnología hecha autónoma lo que hace del ser humano un simple recurso para su desarrollo? ¿No sería más conveniente centrar la crítica en promover otras formas de habitabilidad, de consumo y de relación con la naturaleza?

Pero la tecnología no aparece aquí como algo diferente de nuestra naturaleza. "La tecnología es un lápiz", una extensión de nuestros órganos, una capacidad cuyo desarrollo es inherente al destino de nuestra especie. Importa arrancar estos recursos de las manos del gran capital para hacer un uso racional y emancipador de los mismos. Esto recuerda los planteamientos de los primeros situacionistas, que buscaban la realización de la sociedad en la aplicación de todos los recursos estéticos y tecnológicos a la composición de ambientes habitables en una sociedad sin clases. Y resulta sugerente recordar cómo este propósito se vio condicionado desde el principio a la apropiación colectiva de esos medios, que no podía llevarse a cabo desde el actual sistema, lo que les abocó a renunciar a cualquier propuesta positiva en este terreno y les redujo al campo de la crítica de toda realización parcial de sus propuestas.

Hoy la lucha es la misma, pero el terreno es otro, y las condiciones distintas. No me gustaría vivir en una sociedad tecnológica controlada por especialistas, donde ni siquiera tuviese la opción de transgredir sus normas, donde todo lo que el sistema considerara aberrante fuese fácilmente "solucionado". No sería sino otro "mundo feliz". Pero no es el menor de los aciertos de estos documentales hechos para las masas, desde planteamientos muy genéricos y voluntad de activismo el intentar superar las viejas divisiones religiosas, políticas e identitarias para centrar el juego en la apropiación colectiva del conocimiento y la información.


Zeitgeist (2007)


Zeitgeist Addendum (2008)

1 comentario:

poliket dijo...

Llevo varios días navegando por este espacio vacío que vas reterritorializando, llenando de significados y sentidos, a cada entrada.

Me gusta.

Gracias!