11/10/2009

Propuestas para una reforma de los derechos de autor

Son notas dispersas para una reforma de la Ley de Derechos de Autor, de existir algo sustancial que se denominase así, o para una Declaración Universal de los Derechos del Autor, ampliables, enmendables y condicionadas a la existencia de tal autor.

1. La libertad no es un fin: es la condición, y no el resultado, de la actividad reflexiva y de la producción cultural. La definición de este campo y de sus parcelas específicas, ciencias, artes, religión, política, etc. como mero reflejo ideológico de las condiciones materiales está ligada a la falta de libertad. El ámbito intersubjetivo de la comunicación y de la producción de sentido no admite propietarios.

2. Es autor cualquiera que no se limite a reproducir su legado ideológico y cultural, sino que trate de interaccionar con él de forma creativa, aunque sólo sea realizando funciones de selección de estímulos y de difusión de ideas. El uso de la facultad crítica es un rasgo de autoría. Los espectadores no se someten a los discursos programados para ellos, sino que les aportan sentido.

3. El autor ideal dispone de plena autonomía para manejar el magma ideológico heredado y los códigos en que se escribe. El autor ideal sabe que debe su plena autonomía a los contenidos de su cultura y a su aptitud para los códigos. El autor ideal no existiría en ningún caso, aunque no sufriese los condicionamientos políticos y económicos que de todos modos sufre. Todo autor tiene derecho a una perspectiva. Ningún autor será obligado a ser ideal.

4. El público ideal supone al autor un único compromiso: la búsqueda de la correspondencia ideal entre contenido y forma; y una única limitación: su criterio particular. El público ideal es autor, a su vez, por lo que sólo acepta a su vez su propia limitación. El público ideal no existe, sino que existe en su lugar el mercado, pero de existir no aceptaría ningún otro condicionamiento sobre el autor proveniente del medio en que se expresa o del capital que lo mantiene. La figura del autor no es negociable.

5. Todo autor tiene derecho a ser leído, revisado, descifrado, criticado y malentendido no sólo por sus seguidores y amigos, sino por cualquiera que desee hacerlo, aún por aquellos que se encuentran distantes para acceder a sus producciones materiales, aún por aquellos que no pueden permitirse caprichos, aún por aquellos a quienes no interesa lo suficiente.

6. Ningún autor, independientemente de su fama, premios o fortuna, será obligado a renunciar a la publicidad del boca a boca, ni a la replicación vírica de su mensaje por cualquier procedimiento digital o analógico. Todo autor tiene derecho a "librarse de su editorial y de su agente" sin "saltar desde una azotea".

7. Ningún autor verá menoscabados sus derechos humanos. A ningún humano se le negará su condición de autor. Nadie se verá excluído del juego de la representación.

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