8/22/2009

No perderemos nada

No era el principio.



Tampoco éste debió ser el final.



Haz una cosa. Carga los dos videos a la vez y comprobarás que no hay victorias ni derrotas que tengan que ver con poder o no poder.
Nos gusta mirar muy lejos en el pasado para buscar nuestros mitos y referentes. Est*s chic*s querían parecerse a los rebeldes de mayo del 68 o a los de octubre del 86, pero se elevaron por encima de sus héroes para crear otros nuevos héroes colectivos, o para volver a hacer andar a los viejos. Durante unos años nos devolvieron la ilusión.
El movimiento antiglobalización, desprestigiado y olvidado hoy, ha sido la manifestación más inteligente, más madura y desarrollada de las revueltas del siglo XX. Muchos compañeros no se lo creen, pero el maldito tiempo pondrá las cosas en su sitio. Dentro de cien años habrá vida en la tierra, creedme.
Ciertamente se disolvió sin obtener grandes logros, al menos inmediatos. Se enfrentaba a dificultades desconocidas. A un enemigo gigante con muchas caras. A su propia diversidad. A formas de represión increíblemente malévolas y resolutivas. No surgió de la nada, sino de una red de contrainformación y de generación de alternativas de comunicación. De veinte años de movimiento de okupación. Por eso era tan poderoso ideológicamente. Se alimentaba de sí mismo, sin deber nada a la realidad oficial, y era capaz de movilizar el ánimo y de crear vínculos indisolubles en la lucha.
Fue la mosca cojonera de las reuniones del G-8 y llegó a darles mucho miedo. Era una corriente masiva de chicas guapas y tios con ese brillo en los ojos. Casi todos ellos habían leído a Marx, a Debord, a Negri, y discutían a veces encendidamente sus prácticas. La violencia desatada alcanzó tal magnitud que consiguieron aislar, separar, aterrorizar, criminalizar a todos esos jóvenes que todavía no habían aprendido a odiar realmente, y que iban a recibir una clase magistral.
Después de Génova el movimiento estaba seriamente dividido. Se hablaba de infiltraciones. En aquellos días todo el mundo estaba infiltrado hasta el tuétano. Cuando cayeron las Torres Gemelas desataron una ola de criminalización que acabó con cualquier resistencia organizada. El colectivo en el que participábamos se disolvió en medio de discusiones muy duras, en el peor momento para sacar a relucir las diferencias. Los vientos de la historia nos arrastraban.
Habrán nuevas revueltas. Los controladores ya están estudiando nuevas formas de represión.

Espectros de Müntzer al amanecer
Un texto para entender lo que ocurrió y lo que pueda ocurrir.

1 comentario:

Dominguet dijo...

Un aplauso por esta entrada tan explícita y tan aterradora. Es decir, realista. Pero el desastre, me temo, no es algo de un inmediato futuro sino de un previo presente que convive entre nosotros. ¿No estamos atrapados en el nihismo mientras el barco se hunde? ¿Qué nuevo paradigma se presenta? ¿Será liberador? ¿Podemos diagnosticar, mediante las tendencias actuales en lo social cual es el paradigma que quedará establecido?